Miembros de la junta directiva de la Asociación del Olivar Tradicional Español han
mantenido un primer contacto -a través de una reunión telemática- con el Ministerio
de Consumo para denunciar los graves perjuicios que causan al mercado del Aceite de
Oliva los fraudes y las malas prácticas comerciales.

El encuentro se ha centrado principalmente en solicitar al Ministerio de Consumo que
pongan en marcha campañas de información a los consumidores para dar a conocer
las distintas categorías de Aceite de Oliva y los beneficios para la salud que conlleva,
en este caso, el consumo de Aceite de Oliva Virgen Extra, al amparo de la reciente
Ley de Calidad del Aceite para reforzar su cumplimiento.

En Junio de este mismo año salía a la luz una noticia alarmante de que casi el cuarenta
por ciento de los análisis que realiza consumo detecta fraudes en referencia al Aceite
de Oliva. Fraudes o engaños al consumidor muy lucrativos para los infractores que
desprestigian gravemente a nuestro producto, puesto que generalmente se venden con
un precio de venta muy inferior a su coste real y hunden el precio de mercado.

Dichos fraudes sobre el etiquetado o calidad del Aceite de Oliva, derivan de varias
situaciones como la calidad aumentada (aceites refinados vendidos como Virgen o Virgen
Extra), la degradación del aceite por problemas en su trazabilidad, la ocultación del origen, o
las ventas por debajo de los precios de producción. Todos estos fraudes tienen en común
la falta de información al consumidor y poca claridad en el etiquetado.

Desde esta Asociación entendemos que por parte del Ministerio de Consumo se
debería trabajar por informar y educar al consumidor sobre las distintas calidades del
Aceite de Oliva. De forma que se acabe con la actual confusión en el mercado que
lleva al consumidor a comprar Aceite de Oliva refinado a precio igual o incluso
superior (al amparo de una marca) que un puro Aceite Virgen o incluso Virgen Extra.
El consumidor debería disponer en la etiqueta de información sencilla, clara, en un
tamaño legible y fiable del producto que está comprando.

Estos fraudes suponen, no sólo un daño al consumidor, sino un daño económico a los
productores que cumplimos los estándares de calidad, así como un grave desprestigio
de nuestro producto”, ha explicado el presidente de ASOLITE, Francisco Guerrero.
Por ello, se ha solicitado al Ministerio de Consumo la puesta en marcha de una serie
de medidas que complemente y refuerce la aplicación de la Ley de Calidad del Aceite
de Oliva, como son:

  • Campañas informativas a los consumidores sobre las distintas nomenclaturas del
    Aceite de Oliva. Sobre todo, aumentar la información acerca de lo que es un Aceite
    de Oliva Virgen o Virgen extra y su diferencia respecto de un Aceite Refinado o de
    Orujo, potenciando la información y el mensaje de calidad de los Aceites de Oliva
    Virgen Extra y Virgen como los más beneficiosos para el consumo.
  • Campañas de información acerca de los beneficios para la salud demostrados en el
    Aceite de Oliva Virgen Extra como son su riqueza en antioxidantes (polifenoles), o
    sus cualidades antiinflamatorias y de protección cardiovascular, entre tantos otros.
  • Etiquetado claro, legible y directo que incluya datos sobre la calidad y el origen del
    aceite, así como la indicación de su composición en referencia a las posibles
    mezclas de aceites de distinta variedad o categoría. En el caso de que el producto
    haga mención a que procede de olivar tradicional, SOLICITAMOS
    EXPRESAMENTE que justifique tal procedencia.
  • Se permita incluir en el etiquetado o bien en un código QR, los beneficios para la
    salud demostrados del Aceite de Virgen Extra.
  • Que a la vista del alto índice de fraude, se aumente la dotación de recursos
    destinados a la inspección con análisis del aceite, no debiendo de limitarse a sus
    aspectos formales.
  • De cara a las importaciones de origen extracomunitario, se exija el cumplimiento
    por parte de estos países de los mismos estándares sanitarios y de calidad que son
    exigidos al producto español. El consumidor, que adquiere Aceite de Oliva de países
    extracomunitarios, debe conocer que en su fabricación no se han observado las
    normas sanitarias ni de calidad, ni socio laborales que se exigen para un producto
    español, (uso de pesticidas, condiciones laborales infrahumanas…) .

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